Verdadera utopia

Una calle que se está derritiendo o que más bien ya está en sus últimos pedazos sólidos o sus pequeños icebergs, que sus líneas blancas y amarillas han desaparecido y solo sobran pequeñas zonas de colores pardos, una calle que deja de soportar peso y se lo empieza a tragar, hasta que llegue a un fondo desconocido.
Las construcciones aledañas ven con gran conmoción como esa calle que una vez fue gloriosa o al menos fue una calle estable, ahora se había vuelto un rio inestable y que empezaba a perderse en ese olvido retorico y que tenía una extraña debilidad aun no reconocida. Si alguien escuchara como está la calle pareciera que ha empeorado con su nuevo estado, pero lo que se puede observar o al menos lo que da a entender, es que ahora es una calle mucho más tranquila, que no tiene la obligación de tener algún peso que en cierta forma siempre ha sido indiferente, y que sus líneas se han diluido y que a lo mejor es de lo mejor que paso porque le ponían en una categoría; una categoría que no daba espacio a la imaginación y que solo daba una posible idea sobre la calle. Aunque en cierto modo, en un principio cuando se hicieron esas líneas había un sentido claro, pero que tal vez con el tiempo se desquebrajo, haciendo perder la razón de porque se las hizo.
El frio que emana la zona, deja entrever que la calle tomara un pequeño viaje hacia una zona desconocida, que no muestra color ni sensaciones pero que definitivamente pareciera que va a ser una cosa muy diferente, que tal vez haga que la calle cambie de forma o que se vuelva una calle más relajada, mas colorida; pero que sin lugar a dudas seguirá teniendo los mismos materiales principales, pero que al parecer ya no tendrá la necesidad de quedarse en este mismo lugar al cual considera su hogar e intentara que ahora todo lo que conozca y llegue a apreciar pueda ser parte de su nuevo y anhelado utópico hogar, aunque seguramente extrañara todo lo que envolvía el lugar, se llegara a acostumbrar ya que a la final seguir un sólo camino es retroceder, y a lo mejor deje de necesitar ver hacia ese hogar y pueda recrear una extraña vía, sin olvidarse las cosas. Porque como alguna vez alguien dijo quisiera ser como un camino, por el que todos pasan, y que luego olvidan.
Aunque yo personalmente no creo que el olvido sea un mal plan, mas aun si se trata de un choque sin sentido ni devoción.
p.d.: hoy es primero de febrero en mi nuevo año bisiesto.
Certidumbre atascada

Mirando tantos caminos y tantas propuestas, me he decidido tal vez por ese que es tan estrecho y que no se puede ver si es largo o corto, pero que en fin atrae lo suficiente, lo cual es lo importante, aun no sé si valdrá la pena, si pierda algo o lo gane, pero esa sensación tan extraña, tan extasiante.
Y cuando pienso que esa decisión ya ha sido tomada, tomo ese vuelo que me lleva a tantos líos y tantas posibles reacciones, que me desorbito una vez más e intento reorganizar ese mismo camino con posibles clausulas o formas que no causen tantas cosas, a lo mejor sea de no decir nada y hacerlo secretamente, es más sencillo desaparecer, que irse.
Aunque muy posiblemente he estado desaparecido todo este tiempo, y en estos momentos alguien trata de encontrarme.
Lanzado entre durmientes

He decidido reducir un día a enero para que solo tenga treinta días y que febrero tenga ese día extra y también los tenga, así tendré dos meses seguidos con treinta días. Esto del año bisiesto me divierte, nunca lo había visto interesante pero algo le vi ahora y bueno por el momento solo saco lo de los dos meses con treinta días cada uno.
Esta temporada a estado universal desde mañanas en las cuales llegaron noticias muy buenas para mis viajes de mi nuevo mes con treinta días, hasta los complicados enfocaques que duran más de cuarenta minutos y salir después de eso a un estado tan despistado que hasta de la comida me olvido, pero realmente una temporada muy completa y no falta decir que lo mejor de ella es que ha estado con muy buenas lluvias y que por suerte he podido estar bajo ellas ah y para culminar a todo sitio que he ido siempre a habido sprite.
Y qué decir de mi mente estuvo bastante tranquila aunque debería decir que estuve pensando en esto de hacer un cambio radical en ciertas cosas que ya se supone están establecidas para el futuro, honestamente estoy casi seguro que hare estos cambios, pero por el momento solo se quedan en mi cabeza, si los saco después podrán caer como confusiones, y eso no me pasa normalmente.
El oasis coexistente III

Increíblemente he llegado a esta tercera parte, aunque pensé que se iba a demorar años, pero al parecer esto de escribir lo más mínimo y descabellado que se pasa por mi mente resulto agradable y elocuente. Qué difícil es esto de haber escrito en tres partes porque pareciera ser por importancia, pero lo vuelvo a decir no tiene nada de eso y quien cree que tiene que llore.
La Sol, el agua nuestro fiel compañero en toda batalla desde esa dichosa mandada al diablo en playas, hasta el discurso de, tu nunca serás como yo aunque lo intentes. El Ernest, que decir desde la muerte en baños, hasta los gloriosos sonidos mudos del descabellado mundo por donde estuvimos y andamos pasando. La Anto, desde compararnos con la roca más aislada, hasta tomar posibles decisiones cuando cumplamos nuestra edad límite. El Migue, ese que lo conocí tal y como éramos indiferentes ante las situaciones, y que el tiempo lo llevo a contagiarse de un ambiente mucho mas diferencial, creo barreras, aunque sigue ahí, siendo lo poco común de la vida. El negro, momentos agrios desde un desayuno estrellado hasta la risa más burlona y el rato mas chistoso posible, autos, competencias, ironías. La Zuet, desde los gritos más ensordecedores, hasta la tranquilidad mas retorica, siempre hemos estado ahí, aunque los dos nos olvidemos de cómo somos en ciertas ocasiones. El Rebo, desde tardes en cualquier lugar, entiéndase en cualquier, y hasta momentos de negocios, sin duda comida y risas las más comentadas en nuestros días. La Fer, que sería yo un día soleado sin su clásico comentario, si fuéramos lampiños nos terminamos de hacer fantasmas, y como gasparin diría mejor ser fantasma a un vivo, muerto. El Moisés, aunque nuestra mente sea totalmente lo opuesto en todo, hay un segundo de cada día en que todo es demasiado divertido, y nos damos cuenta porque seguimos aquí. La Sala, que siempre dijo que mi única cualidad era tirar una pelota a la canasta, y que todo lo demás eran defectos, a paso seguido decide decir que soy un buen amigo, la cocina por algún motivo huele a comida.
Al parecer he concluido, aunque más bien dicho acabo de empezar. Muchas más palabras serian necesarias, pero estoy seguro que mucho mejor será usar acciones. Chaulin Chaulafan.
San… algo

Me han presentado la máscara mejor hecha, realmente es impactante parecía ser la cara normal, pero al verla muy de cerca te das cuenta de la realidad, ósea es simplemente yeso y pintura sobre puesta pero realmente que demasiado genial. He decidido preguntarle porque la usa, se ha puesto de un humor algo raro, debe ser de esas personas raras, no conozco muchas pero sé que existen. Cuando ya me estaba yendo me di cuenta que me había mentido, la calle que le pregunte no quedaba hacia mi izquierda, quedaba hacia mi derecha, y bueno tal vez quiso tomar ventajas para ganar, y creo que por eso a de usar la máscara.
Y tal vez por este tipo de mascaras es que la gente compite, que no importa cómo, solo se busca ganar sin importar a que pisas, o como, y sin dudar como te inventas lo que quieras para terminar o empezar algo sin oposición, aunque en mi caso sin apoyo, por eso tal vez deje de tener ese deseo de ganar, y me convertí en un mal ganador, quien sabe a lo mejor ya paso todo lo que debía pasar. Ojala me gane, así me reiré de haber cogido la izquierda y no la derecha.
Una mota de fortuna
Hoy me la he pasado al borde de la corriente y a ningún momento he sentido que me podía caer, más bien cada cierto tiempo me iba un poco más al filo para ver si sentía algo de miedo o si empezaba a meterme un poco mas hacia lo seguro. El viento soplaba cada vez más fuerte y el agua golpeaba mas fuerte contra mis pies, y por primera vez desde hace mucho tiempo volví a sentir esa necesidad de velocidad, eso que no sentía desde un abril del año pasado, y que murió durante los últimos seis meses de ese mismo año, pero verme al filo de eso que siempre he llamado el laberinto azuleado, me trajo esa incomprensible sonrisa que sale de vez en cuando y que últimamente se había apagado.
De tanto pensar en lo bien que me sentía, perdí el equilibrio y caí en la orilla del laberinto azuleado, el agua salpicaba por todos lados y lo único que se me ocurría era entrar en ese torbellino de olas y divertirme como honestamente no lo hacía hace tanto tiempo, y lo más extraño es que desde ese abril, he venido unas cuatro o cinco veces y en todas la pase sensacional, pero en esta ocasión… no se fue algo demasiado loco para describirlo. Fue simplemente una caminata entre mi realidad y mi utopía, esa que siempre intenta aparecer y que muy pocas veces perdura. Y al menos hasta mañana intentare aprovecharla al máximo.
A cierto, he visto el oleaje mas colorido de mi vida, desde el verde mas pálido, hasta el morado más oscuro, pasando por un negro azabache.
Historia Volumen “D”

La mañana estaba abarrotada de nubes grisáceas, que parecían querer unirse y formar figuras ingenuas, intrépidas, volátiles o simplemente comunes. Y yo estaba con un humor bastante alegre, no lo podía considerar totalmente alegre porque parecía que algo no lo permitía, o que simplemente mi mundo aun no se sentía totalmente cómodo con las variantes que han estado ocurriendo. Unas horas más tarde el sol empezaba a dejarse ver, y al igual que en cualquier otro día parecía que este iba a ser uno muy común, pero entre mi tono de seriedad y esa alegría pragmática, decidí no adelantarme a ninguna opinión o idea que se me pasara.
Entre lo que la mayoría de gente dice que el mundo es muy pequeño y toda esa novela, yo empezaba a buscar el porqué dicen eso, si a la final muchísimas personas terminan sin encontrar lo que buscan y yo con todo lo sucedió estos últimos días me ponía a pensar en que a lo mejor no sería tan pequeño porque de otra forma yo ya hubiera encontrado esto que me tiene con un humor y un pensamiento bastante diferente al que he tenido toda mi vida. Estaba observando las calles, mientras conducía, y podía ver que a simple vista todo era un enorme rompecabezas esperando ser resuelto, a diferentes momentos, por diferentes personas, y con diferentes formas de solución. Entonces pensé que si yo no podía terminar de acabar mi rompecabezas de seguro o muy probablemente alguien tendría que hacerlo, pero quien, y como saberlo, donde encontrarlo(a), de qué forma ver si es el adecuado(a), que tiempo tomaría en encontrarlo(a), que tiempo en terminar el rompecabezas. Tantas preguntas y ningún acercamiento hacia las respuestas, pero como se supone todo en la vida empieza con una pregunta y termina con varias respuestas, y como lo dije antes no me voy a adelantar en nada.
Cuando llegue a mi destino, tenía en mente irme a estacionar y continuar mis actividades correspondientes al día y al momento, pero se me paso la idea de no hacer nada y simplemente quedarme tirado bajo el sol en cualquier zona donde los bosques acaparen toda mi vista, y que no vea absolutamente nada más que la naturaleza. Al llegar ha dicho sitio, más que sentirme muy feliz o más alegre, me sentí que efectivamente necesitaba algo mas, pero que el momento aun así era aprovechable, entonces me recosté y observaba la naturaleza, y defectuosamente a un grupo de niños en la lejanía, cosa que realmente no me interesaba, pero que parecían hacer todo de un modo tan simple e ingenioso, que hacia recordar como todo es tan sencillo y que nosotros lo volvemos tan complicado, pero no, no me adelanto a nada o saco conclusiones inventadas, podría decir que yo las transformo en algo tan complicado, como este momento mío, ósea solo por ver la luna en una noche muy extraña y saber que más gente la vio y que también se sintieron diferentes, no debería tener el efecto de cambiar tantas cosas en tan poco tiempo, pero una vez mas no me adelantare a nada. Y más bien dejo que esa simplicidad de los niños se me contagie e intento creer que todo esta tan cerca y pareciera que el viento me quiere llevar a otro lugar, uno donde las soluciones del rompecabezas estén más cercanas.
El oasis coexistente II

Los detalles sobre muchas cosas, los he olvidado, pero quedan muchísimos ratos para conseguir otros, aunque todavía mi memoria no sea tan confiable. Pero como ya se ha visto hay varias cosas que perduran en el tiempo, y que son infinitas.
La Vero, la única de todos, que se ha caído y se ha parado las mismas veces que yo, una realidad conjunta. La Cata, feliz como nadie y genial en contagiar esa alegría, la seriedad nula y retrograda. La Paz, que asombrosamente determina lo que es ser ñaña, sin necesidad de ver mas allá de las cercanías, quedándonos en el linaje, una excentricidad sonriente. La Ana, las largas conversaciones en las gradas de la ciudad nos llevaron a ser más de lo que podríamos imaginar. La Andrea, que aunque no nos entendamos al instante, las pretensiones de ideales son extremadamente parecidas. La Tere, una igualdad de miedo, desde meteoritos hasta situaciones copiadas, desiguales en la viabilidad. La Isa, que aunque millón veces le dije que no diría nada, siempre logra hacerme hablar lo que nadie puede o intenta, tiene el mismo toque de sarcasmo. La Ale, desde los graciosos momentos colegiales, hasta los largos silencios en la ruta a casa, apareciendo siempre algo genial y lleno de fantasías. La Ire, sin lugar a duda la que trajo paz a una mente demasiado revoltosa, mismos valores, diferentes temáticas, sensaciones modestas y muchas tardes apartadas. La Fer, nunca pensé oír un si fueras más viejo entenderías, de alguien que me lleva solo doce días de diferencia, me aguanta como nadie, aunque ninguno realmente escucha lo del alrededor.
Acabando esta zona me doy cuenta que como era de esperarse esta segunda parte, lleva y atrapa más sensaciones, será por la belleza eterna y la grandeza que ellas inspiran. Aunque siempre los movimientos se ven tan lejanos, los pocos destellos iguales son incalculables y retoman una sonrisa tan juvenil, tan infantil.
Partido bloqueado
Hoy me he encontrado con la versión más lenta y estrellada de mi ser. Estaba intentando coger el ritmo, para tener un buen partido, algo que no ha ocurrido en un millón de años. Pero no lo lograba, trotaba, disparaba esporádicamente hacia la canasta, pero nada, parecía ser que iba a formarse uno de esos partidos en los que me iba a tocar pasar el balón todo el encuentro y que solo tomaría unos cuantos disparos para no dejar esa casilla en blanco, pero no lo sé, me sentía con poca dirección y con los peores reflejos que pueda recordar.
Cuando empezó el partido, se inicio como siempre con risas, buen humor, etc. Pero mientras el equipo se daba cuenta que yo no estaba en mi día, las cosas empezaron a cambiar, todos se pusieron realmente serios como si ese partido fuera de vital importancia, y las faltas dejaron de parecer deportivas y más bien parecían golpes tirados al mejor postor. Entre tanto mi juego no mejoraba y ya no me podía reír de mi mismo, porque si lo hubiera hecho seguramente se habrían imaginado que mi risa era dedicada para ellos y ya no sería risa, sino burla. Cuando se acabo el tercer cuarto, realmente ya no sentía nada, no por cansancio pero porque me había aburrido, ya mi brazo no quería moverse, y mis piernas solo querían iniciar el camino a casa para divertirse, pero interesantemente el resto de mi cuerpo parecía querer jugar ese último cuarto y a lo mejor intentar recibir más golpes de los que ya había recibido. Cuando todo el equipo entro para empezar el último cuarto, se origino el clásico círculo para hablar de la táctica y de las ganas y deseos para ganar, cosa que yo nunca lo he hecho, siempre he jugado para divertirme, pero bueno con mi mal nivel y el coraje de todo el equipo, había que pensar en la victoria; parecíamos cinco animales en busca de venganza, me incluyo porque somos equipo, los dos primeros minutos del cuarto pasaron volando y como era la tónica del juego no podíamos embocar el balón, y yo ni siquiera distinguía mi equipo del otro. Faltando unos seis minutos, parecía que me quería prender, pero mi cuerpo aun no entendía la idea, seguía lento y con un talento muy básico.
El resto del equipo empezaba a brillar y la distancia con el otro equipo se acortaba considerablemente, cuando estábamos sumamente cerca de igualarles, paso lo impensable, hice un robo con la menor velocidad que se haya visto en la vida, fue tal la lentitud que ni siquiera yo tome el balón después del robo, lo tomo mi compañero de equipo y comenzó su contragolpe, al finalizar esa jugada todos me regresaron a ver esperando que diría un indicio de que fuera a jugar bien, cosa que según mi cabeza ya estaba pasando, pero mi cuerpo aun no lo sentía y tampoco lo iba a sentir.
Al final ganamos el partido, pero se vio la versión más lenta y estrellada de mí, aunque conseguí un robo a velocidad tortuga.
El oasis coexistente I

Como escribir sobre aquellos que son mis hermanos(as), pero que hay temporadas en las que ni los veo, sean estos días o meses. Como describir a cada uno sin que falten cosas o se agudicen defectos, como no olvidarme de cosas especificas y aun así no dejarles en una nube. Y mientras decido en que orden escribir, imagino que será mejor redactar esto en tres partes, sin que alguno tenga más importancia que otro y simplemente el orden sea según los que me vaya acordando y de seguro a los que he visto más recientemente; sin importar si de unos escribo una línea y de otros dos o tres, todos están aquí así que yo a lo mejor no me fijaría en las descripciones o tal vez ni siquiera en los nombres, a la final un hermano es un hermano sin importar nombre, cercanía o lo que sea, entonces esto es más bien el cómo y el porqué de mi identidad.
El Flaco, mientras busca espacio para toda su gente, increíblemente siempre lo halla para hacerse el importante con nosotros, y como dice siempre que tomo la vida como un chiste, el está incluido de forma trascendente dentro de este. El Ricard, aunque en la mayoría de casos busca quedar bien con todos las pocas ocasiones que no quiere quedar bien son justamente conmigo, aunque siempre el tiro le sale al revés y solo se ve un buen comentario. El Pablo es de los más recientes e inimaginablemente se ha tomado varios atajos para poder estar allí, y como lo dije antes como que está en una nube. El Edu, este sí que vive y muere para molestarme la vida, aunque en sintonía somos muy parecidos en el resto somos norte y sur. El Milo, que aunque ya no entrene nada, sigue haciendo todo a un buen nivel y el entendimiento único. El Home, quien tal vez podría ser el único de un material más duro que el mío (acero) y a la vez, es de los que mas hace reír y se ríe. El Argudo, aunque cada vez más el hablar con él se vuelve muy teórico. Sigue siendo el que logra entender y reordenar mi translucida realidad.
Y viendo cómo va todo hare esta primera parte de los hombres, la segunda de las mujeres, y la tercera combinada; y siendo aun mas especifico serán de quince a veinte y tantos hombres y de diez a quince mujeres, y si llegase a faltar alguien ni modo, me tendrán que hacer acuerdo, igual como dije no necesariamente hay que leer los nombres.
Bueno, el Ochoa, siempre perceptivo, aunque yo haga objeción a eso, me encuentra aunque yo realmente no sepa que no estaba allí. El Juanes, confundidos o no, nunca faltan risas y complementos. El Ramón, que se pierde tanto o más que yo, pero que siempre la primera frase es una que llega de por vida, siempre esta. El Juanma, entre tanto desentendimiento, los mejores coros los he pasado con él. El Chino, misma combinación, diferente estrategia, estamos en la misma búsqueda a diferentes tiempos. El Juancho, nunca hubiera boxeado a las cuatro de la mañana de no ser por él, el gusto por Rocky es exquisito, la hora solo un por menor. El Racho, la similitud con exactitud dar todo siempre, y lo descabellado los errores españoles, tiempo indudablemente amigo nuestro. El Gordo, el que está allí siempre, aunque sea solo con un deja de hablar tonteras, y que busca entenderme aunque no sé si siempre lo consigue.
Y ya estos son todos para esta primera parte, dejo todo en una perspectiva general, si entrara en detalles me demoraría años y más que eso el dolor de mano seria tenaz por tanto escribir. Todas las descripciones son cadenas de todos, de un modo singular y sin excentricidad.
Intrepida cena

Que chistoso, estaba cenando con toda mi familia algo que normalmente no ocurre, y veía que todos nos veíamos de una forma muy peculiar era como si en la noche fuéramos otras personas, como que no nos conociéramos, todos hablaban como si fuéramos extraños, y todo tan cortes tan incomodo, que no me salió más que decir, que no los reconocía, que no podía ser que en un par de horas se vuelvan tan diferentes, que no es posible; no me tomaron en cuenta, fue como si hubiera hecho un chiste, o si solo hubiera sido como tirar una cana al aire. En verdad estaba sorprendido, pero entre tanta disfuncionalidad decidí yo también perderme en ese momento, entonces en mi cabeza andaba pensando en que esta situación viniendo de mi familia no podía ser un engaño, pero que muy seguramente mucha gente si lo usa, no necesariamente en la cena como me ocurrió, pero si en ciertos pasajes del día, y con eso me siento más tranquilo, ya que con ello me dejan de conmover ciertos aspectos de los días con muchos climas incluidos. Irónicamente la cena fue una de las mejores en meses, y cuando termino, solo me empecé a reír de un modo sin igual y todos me vieron, y por fin sus miradas eran las de todos los días, simplemente se perdieron en la comida, como alguna vez lo habré hecho yo.







