Pasos de gigante
Observo las luces de ese árbol tan alegre y me conjuro no volver a tener una semana tan desanimada, anoto todos los movimientos que hace y escribo los colores que emana cada cierto tiempo, me deshago en elogios ante tal actitud, una que tiempo atrás solía demostrar, me rehusó a creer que eso se ha acabado, más bien me plasmo el nuevo objetivo de encontrar la combinación de la rutina y hacerla desaparecer, romper los esquemas y atraer los nuevos elogios, esos que este árbol no para de conseguir.
Me arrimo en sus espaldas y trato de aprender algo o simplemente observar todo de un modo que solo él lo puede hacer, me enfurezco y no consigo lo esperado, doy vueltas alrededor de este tan vanagloriado árbol y trato de entender que lo hizo tan simple y a la vez tan complicado, me desatasco cuando a la lejanía veo eso, eso que tanto necesitaba ver, eso que solo existe uno para cada par de ojos. El árbol me da una palmeada y me mueve hacia la dirección de ese eso, me rio desenfrenadamente y solo tengo un olvidado suspiro que tirar, me he conjurado ante ti, y ahora me conjuro en hallarte aunque esto me cuesta perder de vista este árbol, este que me hizo adorar un poco mas todo lo que tuve y todo lo que tengo, y quien sabe tal vez todo lo que tendré.
Eso, solo me deja respirar cada ciertos espasmos del tiempo, eso no me asusta solo me mata del miedo.






