Arena astuta
Me tienta la idea de que sonrías porque quieras y no porque debas, y no sé porque… tal vez para que brille de un modo único que te haga sentir diferente, para que te saque una sonrisa ingenua y no normal y que lo sientas como un gesto tan natural que todo lo demás se opaca y deja de importar.
Naufragio por todos los lares intentando hallar una forma para que lo sientas, para que lo disfrutes. Llego a un punto muerto y siento que lo único que resuena es un adiós, uno tan atípico que casi es burlesco, me siembra la duda de que tal vez deba dar la vuelta y de esa forma dejar de oír ese eco tan sangrante, pero de alguna forma empiezo a remar hacia adelante, remo con tantas ganas que es inaudito creer que todas las ideas que pasan por mi mente son totalmente opuestas a las que estoy ejecutando.
Logro ver a la lejanía un brillo descomunal que pareciera haber estado brillando durante siglos, como si hubiera estado esperando algo, me bajo en la orilla y me acerco… viéndole de cerca parecieran ser un montón de caparazones amontonados por un tercero, y el brillo pareciera ser totalmente fantasioso porque viendo los caparazones más bien están negros, sucios y para ser sincero muy opacos. Busco alguien cerca del lugar y solo logro ver como mi barca se va alejando a una velocidad impresionante, nado intentando traerla de nuevo, pero mis esfuerzos son en vano, me acuesto sobre la arena y lo único que hago es sonreír y buscar caparazones para acomodarlos junto a los otros, a la final tarde o temprano vendrá para sentir esa sonrisa.






