Destellos de una edad vanagloriada
Me lavo las manos y me dispongo a distraerte, me muevo discretamente y analizo todos los pasos que doy, miro a mis espaldas, a mis lados y me fijo en mi frente, hago un rápido y conciso movimiento y termino justo a tu lado, me miras te miro y solo sobran las partículas de aire sobrevolando un espacio ya ocupado e intrigado. Empiezo a gesticular sin realmente poder expresar lo que quería, empiezas a mover la cabeza y me imagino que estás dando vueltas, más bien que has decidido viajar y simplemente te has olvidado de el momento, doy dos pasos para atrás y me doy cuenta que he conseguido mi meta, he logrado distraerte no discretamente pero si he conseguido analizarte.
Mientras empiezo mi camino victorioso, siento como empiezas a caminar atrás mío y te aferras a mi hombro, me empiezo a reír y solo podemos balbucear de lo inconformes que hemos quedado con el resultado final, yo me destaque en algo indeseado y ella se conformo con estrellas poco visibles y peor aún poco creíbles, lo intentamos arreglar y pareciera que nuestras risas demuestran un lio incalculable, un momento tan ligero que ni el sonido más ruin podría despeinarnos, que todo lo enredado pareciera querer sostenerse por unos pocos segundos más y respirar esto, esto tan único tan seguro y tan poco dudoso. Me aferro a creer que esas partículas de aire nos persiguieron y me creo que estoy un poco más viejo unos once meses más viejo y un fin cercano.







irene dijo:
Mayo 18, 2008 a 9:29 pm
tito, que bien escribes