Historia Volumen “F”

Mayo 24, 2008 at 7:01 pm (Una historia que no tiene final)

                                               

Mientras me imagino que nunca nos volveremos a cruzar, empiezo a poner en duda todos estos días los cuales ahora son o han sido simplemente una extraña e inaudita fantasía en la que solo quise buscar nombres, personas y sentimientos. Trato recordar cómo estaba la luna esa noche y solo pasan ráfagas de luz por mi cabeza es como si nunca hubiera pasado nada, pero muy dentro de mí se puede palpar, distinguir como mi mundo, mi ambiente han sido trastornados, trastornados por una luna mágica y un ella tan confusa como atractiva. Me recuesto sobre este jardín y me quedo viendo el cielo fijamente estoy esperando que por el atraviese una estrella fugaz o simplemente un avión y no se… que tal vez de esa forma pueda volver a creer en esa noche, esa que ha dejado de tener ese peso en mis días. Por unos pocos segundos me distraigo de mi objetivo y por ello he perdido de vista esa estrella o avión que debían pasar, me molesto y miro el porqué,  es una sombra, una sombra tan peculiar, tan conocida, tan cercana a mí. Intento no desconcentrarme pero es muy tarde, he volteado mi cabeza y me he quedado atónito al ver dicha sombra, me sonrió y creo que me he puesto un poco rojo, empiezo a conversar con la sombra y empiezo a darle forma a todo.

Estoy seguro de lo que ha pasado y pongo esa luna como un punto inflexible, hago un espacio en mi cabeza y me decido por crear un nuevo espacio en un constante cambio, lleno de sorpresas desafiantes. Cuando ella, ósea la sombra, ósea la misma ella de todos estos días se sienta cerca de mí, empiezo a sentir esa estimulación de esa noche de luna y de esa otra en el café, nos reímos y en un momento dado nos entendemos y por algunos minutos acelerados pareciera que estamos destinados a tratar esta situación juntos. Pero no, nunca he creído en el destino y me parece que este no será el principio de una hermosa historia. Mientras nos empezamos a conocer y aun mas a analizar, llegan dos personas más y ella me cuenta que ellos también estuvieron allí, mientras ellos se presentan por una segunda vez (la primera fue en el bar), me cuentan toda su vida desde esa noche desastrosa (según ellos) hasta ahora, pero para mí inalcanzable asombro ninguna de sus dos historias o biografías llegan ni de lejos a ese punto al que he llegado ella. Me siento un poco fuera de lugar y vuelvo a fijarme en el cielo, ella se me acerca al oído y me dice que la estrella ya ha pasado, que ahora nos toca seguir moviéndonos con otra música de fondo, una que sea elegida por nosotros, una que marque la diferencia. Y una vez más resuena ese plural tan exacto tan desafiante, tan de ella y ahora tan mío.  

 

Escribe un comentario