Un paso adelante
Mientras la cabeza se llena de dudas salgo a flote a base de gritos y movimientos aleatorios incomprendidos. Intuyo que mi cuerpo va a seguir el ritmo, pero al ver un poco hacia atrás observo como mis pies empiezan a congelarse y todo mi cuerpo se vuelve pesado y desgastado. Mi mente consigue la solución perfecta y de un momento a otro mi cuerpo se mueve a un ritmo ensordecedor, mientras corro hacia esa única entrada que me atrae miro como la música no sigue mi paso y solo puedo oír el resoplar de la eternidad. Deja de importar lo imprescindible y llego solo ante un momento tan conocido y a la vez tan extraño, tan irónico, agónico, sangrante. Empiezo a silbar en el momento en que pongo un pie dentro de esa puerta, esa con tantas… cosas aún por descubrir.






