Loro de colores
Sueño con solo saber unas tres palabras y repetirlas todo el día cada que me veas, con tal de no quedar como una seta por el campo…
Nubes flotantes.
Dando saltos sobre las hojas mojadas y chisporroteando gotas por doquier. Así concluyo el día de ese sapo ingenuo, que se quedo confiado de que todo saldría de la mejor forma, mientras intentaba preguntar qué tan genial fue su día para estar en estas condiciones, solo veía como cada cierto tiempo me miraba de reojo, pero nunca dejando de saltar sobre esas hojas que no parecían querer dejar de chisporrotear. Me siento junto a ese charquito y me quedo deseando lo mismo que el sapo. Que el momento en que mi día termine sea tan bueno y más que eso, que mi cabeza lo haga ver tan bueno que solo se me ocurra saltar por las calles, pisando los charcos de agua y haciendo salpicar las gotas hacia todos los lados y de todas las formas, me imagino saltando y mojando mis zapatos, probablemente la lluvia estaría presente y como máximo confidente la luna y unas cuantas nubes rodeándola como si tuviera un secreto que guardar, uno frenético, bastante complicado y sobre todo muy profundo.
Me doy cuenta que me estoy quedando dormido algo muy extraño y peor aun a estas horas ni siquiera llega a anochecer, pero no se a lo mejor de esa forma debe terminar mi día, aunque quisiera terminarlo en el momento en que me den ganas de saltar y que cuando tú me veas yo solo te vea con el rabillo del ojo, y así no tendría que preocuparme de que estés asustada de mi, solo estaría seguro de que estas allí por precaución o por deseo. Aunque a la final que se yo.
Cuarenta y cuatro maldiciones
Sueño con que mi mente se revele y termine por encontrar esa parte en la que nada pueda ser derribado, eso en lo que todo es mágico, todo es demasiado divertido.
Nuevo casi brillante
Y bueno al parecer ha transcurrido el tiempo necesario como para poder hablar de un nuevo integrante, uno con el que pueda armar un equipo imbatible. Empezando con que aun no es tan imprescindible pero que ya tiene ese algo que debe aparecer para que no termine cansándome y peor aun odiándolo. Ya hemos estado adaptándonos por unos dos meses más o menos, pero es eso que aun pesa de no terminar de sentirte cómodo, de seguir buscando eso que ya no está. Las diferencias en el agarre, el control, su tamaño, su velocidad son cosas que producen un lento aprendizaje, pero cuando por fin veo que nos entendemos bastante bien, lo tengo que dejar por un tiempo, pero al menos este tiempo me da para poder explicar esta nueva situación, aunque no tan nueva, pero tampoco una costumbre, algo intermedio que aun no defino como llamarlo.
Las conversaciones se empiezan a asemejar a viejas y alucinantes que alguna vez tuve con el Citro, y la sincronización se vuelve muy atinada y precisa, los gustos se fusionan, y el viento comienza a respetarnos, los pequeños espacios que aparecen por el camino son llamados de júbilo por mayor acción, mayor explosión, el volumen va en aumento y todo se vuelve maratónico, y sin embargo esto recién son los primeros cien metros. Cuando entra la noche nos fusionamos con los colores ya que este negro remplaza a ese tan afamado vino eterno, y es que este negro azabache nos hace imperceptibles ante las increíbles y nuevas sensaciones de esta nueva noche, hay momentos en que pareciera ser que este se entiende mas con la luna y sus estrellas, pero asombrosamente en los momentos más influyentes la luna ha estado escondido y se ha perdido todo lo que meses atrás no se le hubiera ocurrido dejar de ver.
Creo y más bien estoy seguro que esto es el comienzo de un nuevo libro con tantos capítulos como sean posibles y con más sensaciones que un diccionario sobre el alma y sus derivados. Entonces creo que las palabras empiezan a sobrar y solo toca presentar al D’artagnan y desearle bastante suerte, aunque no solo desearle un viaje muy largo y trabajado.
Me despierto y te saludo
Caminaba oyendo música y con las manos en los bolsillos, movía mis pies de un modo sincronizado y relajado. No sé qué ideas pasaban por mi cabeza, pero no creo que hayan sido demasiadas, más bien era algo raro ya que las podía procesar e irlas entendiendo poco a poco y como nunca ocurre podía desenredar esos nudos eternos. Se termina la canción de la mañana y busco con full entusiasmo la nueva canción de la tarde, esa que probablemente me acompañe cuando tenga que sacar las manos de los bolsillos y tenga que estar parado o sentado durante largos y aburridos ratos. La sigo buscando y creo haberla reconocido, es la canción perfecta, sin demasiado tiempo para festejar alguien choca contra mí y toda mi cabeza se desalboroto. Miro a quien me choco, y la conozco, se disculpa conmigo y me saluda, cuando los dos seguimos en direcciones opuestas, me doy cuenta que el menú ya no está en la canción que quería, más bien dicho ya no sé si la quería o cambie de idea. Creo que solo quiero acostarme de nuevo y que todo vuelva a ocurrir, para poder despertarme, y así te vería y te saludaría como se debe y de fondo estaría la canción adecuada con el movimiento adecuado.
Menos seis grados y contando
Hojas de varios colores, diferentes perspectivas, ramificaciones aleatorias, flores que aun no aparecen, una altura sin límite. Rodelas movibles de izquierda a derecha o viceversa, agujas que se mueven al ritmo del sonido, botones incomprensibles que solo aplastan por tener una hiperactividad superlativa. Polvo sobre ese color ahora irreconocible, golpes que nunca se entenderán, y vidrios con los dedos de fondo. Y cicatrices que aun no tienen motivo, diferentes tonalidades por diferentes motivos, diferentes miradas y actitudes. Aun no tengo ni idea de que voy a escribir, creo que seguiré intentando asimilar el ser un único ser y no varios en un momento exacto, hoy solo confió en mis dedos, aunque por momentos creo que ellos quisieran ser una persona aparte, se deben creer muy brillantes, es como si no quisieran escribir nada bloqueado, nada frustrante, pero a la final que se yo.
Si yo fuera un agente
Me visto y pareciera ser una de esa películas en que cada prenda que te vas poniendo tiene un ángulo de cámara y un sonido especial. Entonces al momento de iniciar mi pequeña escena al momento de vestirme, cada que me ponía algo, no sé el reloj, la camiseta, los zapatos, presentía como la cámara captaba esa imagen desde un ángulo extraño y cada vez más complicado, y los efectos de sonidos eran subliminales. Mis carcajadas eran tan grandes y extravagantes que solo se le podía oír a mi hermano gritar si es que tenía algún problema o un ataque de risa, porque la verdad nada de lo que estaba haciendo daba motivo para reírse.
Pero bueno, después de tranquilizarme y salir arreglado, me doy cuenta que cada paso que doy es como si fuera un agente secreto o algo por el estilo, veo a mis alrededores y me cercioro que nadie me este viendo o que simplemente no esté al alcance de ningún riflazo. Cuando estoy decido a entrar a mi vehículo veo como una nueva toma con un nuevo ángulo se enfocan en el llavero y en el momento en que quito la alarma, después el nuevo enfoque es mostrar el auto desde la parte de atrás hasta la trompa y a paso siguiente se enfoca directamente en mi y en el proceso de entrar al auto, cuando enciendo el automóvil, la nueva toma es de cómo pasa todo el contacto por el sistema eléctrico. Cuando comienzo a manejar, lo único que se pasa por mi mente es una persecución, entonces mis habilidades salen a relucir, empiezo a hacer curvas evasivas y tomo los atajos mas subterráneos, miro cada diez segundos al reloj y asumo que debo llegar en cierto tiempo a un lugar en especifico, miro los retrovisores y veo demasiados vehículos persiguiéndome, busco mis gafas y no encuentro nada. Más bien me encuentro en el suelo de mi cuarto con las cobijas enredadas y yo con un golpe en la cabeza, ahora si miro el reloj y son las cuatro y media de la mañana, vuelvo a acostarme en la cama y me aseguro que no haya nadie cerca, a la final solo fue un sueño medio parecido a un día común y sin demasiada acción.
Líneas desgastadas
Camino aceleradamente por las curvas más atrevidas que he visto. Mientras hago cambios bruscos con mis brazos siento como el viento recorre mi cuerpo, y comienzo a sonreír, miro las vallas publicitarias y las esquivo como si fuera un ave intentando hallar un lugar donde volar libre sin interrupciones, miro al cielo y quiero que se nuble y que empiecen a caer gotas, y que no muy al fondo se vea el sol en todo su esplendor.
Sin haber tomado la decisión de parar, me veo sentado viendo el alba y todo el paisaje que se forma segundo a segundo. Estoy tan cómodo, es como si donde me estuviera apoyando se acoplara a mi forma y a mi gusto, me quedo tarareando una canción y pareciera que acaba de comenzar un nuevo capítulo, uno en el que aparecen tantas nuevas cosas, historias, intrigas, innovaciones, nuevos rumbos, peros, querellas, alucinaciones, emociones, y no se tal vez hasta un hecho que deje marca. Me sonrojo y me demoro un rato en entrar en acción, desde hace mucho que no sentía esto de no ser parte de mi propia historia, una que a momentos parece ser una seria de acción y seriedad, cuando lo que siempre ha sido y he querido que sea es una comedia, simple y descompleta.
Doy el primer paso en este nuevo episodio y no sé donde estoy, todo es nuevo. Me siento como un reptil atrapado en su cascaron, y en ese preciso momento que logro romperlo, lo único que veo es lo grande del universo, miro sus estrellas y no logro enfocarme, trago saliva y durante unos cuantos minutos me quedo ahí, sin moverme, intentando no respirar y tratando de apuntar hacia solo una estrella y de ese modo tratar de entender esto que no se, esto que me inquieta, que me desestabiliza.
Confió en ponerle un punto
Recorto miles de páginas y de ellas tomo frases insípidas y poco llenadoras, tomo las fotos menos interesantes y de ellas creó una variable que demuestre de lo malo, lo menos malo. Empiezo con luna de miel, ósea esta frase es de esas que siempre me han llevado a enredarme durante horas o días. No le veo el porqué de ese nombre, y no sé porque no puede ser otro, ya que de seguro no van a ir a la luna y peor aún a una con miel. Trato de verle alguna figura literaria o algo histórico pero nada termina por convencerme. Mientras lleno todo este espacio de un malo mediático, van pasando varias frases y asombrosamente no demasiadas fotografías, viéndolo bien solo están aquellas que no me gustan o que las veo innecesarias, como las clásicas de guía de televisión.
Cuando estoy a pocos segundos de terminar todo el trabajito, intento imaginarme como adaptar todo esto en la vida. En la obsesiva necesidad de encontrar un algo que nos haga ser mucho más de lo que nuestras expectativas nos intentaban reafirmar. Miro los muelles, las calles, los valles, los canales y nada me muestra algo que pueda entrar en una categoría de malo, a lo mejor solamente es un no, uno que demuestra falta de confianza, de armonía, de relajación, pero principalmente creo que de simpleza, esa que no suele llegar de un día para otro pero que siempre está allí, y que cada vez que aparece la mayoría de gente la diluye al ponerse de un modo tan poco activo, que se convierten en refractivos y por tanto defensivos. El porqué no lo sé, si lo supiera no me preguntaría el que mal, aunque probablemente entiendo un poco el fin de llamarle luna de miel, es como intentar poner algo sumamente serio, en una frase tan cómica, tan poco complicada, que nos atraiga hacia el riesgo ese que normalmente no es nuestra primer opción, ese que yo intento creer que lo entiendo, pero que me hace dar cuenta que ni siquiera entiendo un tu y muy probablemente peor un mal o bien.
Siento que es algo bueno
Agarro todas las burbujas de aire que encuentro, las revuelvo y las lanzo en diferentes direcciones, me concentro en sus colores y como son aspiradas por diferentes personas, diferentes mundos. Me distraigo ante el murmullo de un mundo aledaño pero que pareciera estar a millones de años luz de aquí, bajo el volumen de mi cabeza e intento escucharlo. No logro entender lo que dice, pero me percato de que ha sido uno de los que absorbieron las burbujas. Creo que simplemente esta aclamando la poesía de su vida, mirando los cambios insólitos que pasan segundo a segundo. Su imagen desvela una necesidad de variantes, variantes remarcadas y sin demasiadas preguntas.
Sigo sin comprender lo que habla, parece una conspiración, un acto para realzar la sordera que asecha cada vez con más fuerza, empiezo a mirar los detalles y trato de leer sus labios. Mi mente da un salto inesperado y me quedo trillado con sus facciones y el porqué de su movimiento, aunque tal vez sea el cómo, pero creo que mas resalta el porqué, es más intenso, más motivador.
Una entrada con diferentes tonalidades de café, y una fachada blanca con barrotes negro azabache. Y en el centro la puerta a medio abrir o cerrar, y arrimada junto a ella este núcleo que no logro entender, que ni siquiera logro percibirlo, pero que me ha dejado anonadado, me ha dejado dando vueltas, trastornado y lo peor, tratando de entender lo que ni siquiera en los libros logro hallar, eso con lo que muy seguramente se volvería rutinario. Por primera vez desde que tengo memoria me he quedado sin palabra, sin una palabra absurda que pueda sobrevolar todo este tema de burbujas, espacios y excentricidades.
Tú y tus partes
Sueño con que solo haya sido un efecto del insomnio y así espero no volver a ver semejante actuación, espero detener la gota antes de que caiga al piso.















