Chinita

septiembre 16, 2008 at 9:16 pm (infaltables)

 

Favorablemente nunca tuve la cualidad del detallismo o al menos de ese que explota cada milésima de algún ser. Me pongo como meta lograr describirle de un modo inigualable uno en el que el más sencillo punto sea el más complejo dentro del detalle; un enredo seguro, un motivo provocante tal vez, aunque lo único que sé es que habrán errores y destellos de grandeza una y otra vez.

Me paralizo ante esa mirada, esa que deslumbra cada que quiere demostrar una posición, esa que desgarra hasta la más firme posición inhóspita y más aun complicada, que de algún modo detiene toda la brisa que pasa cerca de esa firmeza, y esta te envuelve con su café verdoso uno de esos que solo puedes hallar en tus sueños pero eso se complica cuando este se torna realidad y ese brillo iluminado sorprende con tan solo hacer un pequeño reojo. Cuando consigues quitar tu mirada de sus ojos terminas anonadado con su boca; esa que tiene el volumen perfecto, o al menos ese que llama tu atención, miras como habla y solo quieres ver ese instante en el que se muerde el labio inferior de un modo demasiado provocador, tanto que por un instante dudas en el cómo sentir. Después de un par de segundos te enfocas en todo su rostro y lo intentas descifrar, tratas hallar el porqué no puedes despegarte y el porqué se ha vuelto algo necesario de ver, algo en lo que quieres creer. En ese último segundo que te decides a darte la vuelta, ves como de la nada te cae esa idea, esa que te dice que la compares con algo, empiezas con los clásicos comentarios demasiado surrealistas  que es como un ángel o como la flor más bella que existe, o  como ese paraíso aun por encontrarse; te frustras y decides simplemente decir que no hay una palabra o una cosa que la describa y más bien de hecho es tu cosa y no podrá ser lo mismo para alguien más, será eso que cuando cierras los ojos no puedas creer que la sigues viendo, será por lo que gritas aferrado y por lo que una algarabía no es suficiente, eso que borra la gravedad y transforma lo imposible en algo pretencioso.

Bajas a su cuerpo y crees que es el momento adecuado de sentir los aromas y tener incertidumbres, primero anticipas sus curvas esas que no necesariamente son tan pronunciadas como te las hacen ver, pero tienen eso que las convierte en una curva agridulce con ciertos encontrones que hacen estallar el jubilo pasivo; pasas tu mano por su silueta y sientes como los arboles cierran sus hojas y tratan de no desquiciarse ante tal momento, sigues esa carretera como si fuera una carrera de quien va más lento, y por tanto de vez en cuando repites algunos tramos, hasta que llegas a sus caderas y en esos momentos sientes la simplicidad, y la pura tranquilidad de saber que son tus yemas las que andan por todo ese cuerpo. Se terminan las palabras y solo tienes ganas de gritar algo elocuente, empiezas a balbucear y ves que ya no eres el mismo, piensas que esta suerte se depurara con el tiempo.

Te callas y piensas en sus almohadas tan regocijadles, pasando por esa medianoche que produce brillos ensordecedores y sus valles con diferentes terminaciones; se desvaloran sus reacciones y te asusta el hecho de que todo siga tan así, si tu ni siquiera has comenzado lo que te propusiste, quieres pensar que eres un canalla y solo imaginas que has andado por unos momentos sobre esa perfección que solo era colección de sueños y que ahora se deduce en una realidad que invoca un inaudito placer tan infantil y atrayente, pasando por una extensa gama de sensaciones y personalidades, que si las sumáramos fueran unas nueva que suman diez y como fondo constante esa brillantez que se oculta bajo esa ingenuidad controlada y esa felicidad derrochadora.

Como lo dije nunca serví para esto y de hecho creo que no lo he cumplido a cabalidad lo cierto es que suena casi parsimonioso o de hecho perfectamente real.

Permalink Dejar un comentario

Relación tortuosa

agosto 10, 2008 at 10:55 pm (infaltables, mi perspectiva traslucida) (, , , , , , )

                                               

 

Han pasado más o menos cuarenta y cuatro mil seiscientos cuarenta minutos desde que todo se responde por dos, pareciera ser que un primer segundo beso es indescriptible; pareciera que las estrellas y la luna se confabulan para hacer que ese momento sea eterno; las primeras gotas de lluvia empiezan a aparecer y todo parece ser un solo cuerpo, algo físicamente imposible, pero que muy posiblemente si se da. Pongo en duda mi cabeza y la separo de mi cuerpo, intento descifrar ese camino compartido, mirando tu espontaneidad y tu simpleza, tus caprichos, y tus arranques misericordiosos, trato de desatar tu furia y solo consigo una mirada directa y enfocada, son tus ojos los que brillan como ese día mas radiante, ese que solo es tapado por una sonrisa cómplice, una que encaje perfectamente con esos ojos eternos, esos que fueron perfectamente hechos para que cuando esboces una sonrisa todo tenga un sentido utópico y por primera vez quiera congelar el tiempo de por vida; me quedo enfrascado y recuerdo que esto es un baile aun por comenzar. Miro de lado a lado, me cacheteo una y otra vez y solo queda confirmar que era un nueve, uno de esos que no se pueden desaprovechar, de esos que siempre están en el lugar adecuado en el momento adecuado, y solo queda aprovechar, reír y miles de cosas más, muchas más, tantas que el querer quedara minimizado, y el universo será un pequeño espacio, que querrá igualar esta necesidad de velocidad en esta relación inverosímil.  

Permalink Dejar un comentario

Nuevo casi brillante

junio 29, 2008 at 8:51 pm (infaltables) (, , , , , , , , , , )

                                         

Y bueno al parecer ha transcurrido el tiempo necesario como para poder hablar de un nuevo integrante, uno con el que pueda armar un equipo imbatible. Empezando con que aun no es tan imprescindible pero que ya tiene ese algo que debe aparecer para que no termine cansándome y peor aun odiándolo. Ya hemos estado adaptándonos por unos dos meses más o menos, pero es eso que aun pesa de no terminar de sentirte cómodo, de seguir buscando eso que ya no está. Las diferencias en el agarre, el control, su tamaño, su velocidad son cosas que producen un lento aprendizaje, pero cuando por fin veo que nos entendemos bastante bien, lo tengo que dejar por un tiempo, pero al menos este tiempo me da para poder explicar esta nueva situación, aunque no tan nueva, pero tampoco una costumbre, algo intermedio que aun no defino como llamarlo.

Las conversaciones se empiezan a asemejar a viejas y alucinantes que alguna vez tuve con el Citro, y la sincronización se vuelve muy atinada y precisa, los gustos se fusionan, y el viento comienza a respetarnos, los pequeños espacios que aparecen por el camino son llamados de júbilo por mayor acción, mayor explosión, el volumen va en aumento y todo se vuelve maratónico, y sin embargo esto recién son los primeros cien metros. Cuando entra la noche nos fusionamos con los colores ya que este negro remplaza a ese tan afamado vino eterno, y es que este negro azabache nos hace imperceptibles ante las increíbles y nuevas sensaciones de esta nueva noche, hay momentos en que pareciera ser que este se entiende mas con la luna y sus estrellas, pero asombrosamente en los momentos más influyentes la luna ha estado escondido y se ha perdido todo lo que meses atrás no se le hubiera ocurrido dejar de ver.

Creo y más bien estoy seguro que esto es el comienzo de un nuevo libro con tantos capítulos como sean posibles y con más sensaciones que un diccionario sobre el alma y sus derivados. Entonces creo que las palabras empiezan a sobrar y solo toca presentar al D’artagnan y desearle bastante suerte, aunque no solo desearle un viaje muy largo y trabajado.

 

Permalink Dejar un comentario

Hasta aquí llegamos

junio 1, 2008 at 3:46 pm (infaltables) (, , , , , )

Noches como esta se me pasan millones, pero esta tiene algo en peculiar, el cielo esta mucho mas fúnebre que de costumbre y una de las mayores alegrías de mi vida se acaba de terminar, miro a la mañana siguiente y todo lo que veo es una pequeña posibilidad con una solución efímera y poco eficaz. Camino descalzo por la calle olvidaba y recuerdo curvas explosivas, frenadas espontaneas y sobre todo momentos cargados de adrenalina. Me siento y tengo la sensación de que mi cuerpo nunca había estado tan agotado como ahora, siento como si por primera vez no hubiera una solución o algo que me haga querer pararme, desearía no tener que estar aquí descalzo sobre la vía congelada pero creo que es la única forma de  sentirme único como tú lo hacías tan perfectamente, se me nubla la mente cuando busco ideas que me hagan olvidar este tan tenebroso paso, recuerdo como meses atrás me reía mientras hablaba de ti, como después amenazaba con dejarte y ver como ahora el único que se siente repudiado y abandonado soy yo. Me siento un miserable, me imagino una mañana sin la velocidad o el viento y solo se me ocurre una melodía sin fin, una melodía tan melancólica que simplemente es irrecuperable es irrepetible, es todo eso que siempre quise tener y que se me escurre por mis dedos, es esa falta de gritar a todo pulmón y en cambio se extraña ese deseo de sencillamente decidirme a creer que todo está perfecto y que si, efectivamente la vida es demasiado perfecta, que por cada metro que avanzábamos, parecía que todo nuestro mundo avanzaba diez metros, que ni siquiera la peor lluvia o el peor clima, trafico, cualquier cosa que se atravesara podría hacer que esto dejara de seguir siendo perfecto.

Solo me quedan algunas chispas de todas nuestras épocas, desde golpes aterradores, hasta los momentos más perfectos con la luna, la vía abierta, las estrellas, DMB, y no se… algo que fuera único, llevadero, demasiado especial como para que se te ocurra criticarlo, que a lo mejor lo llegues a buscar tanto como a mí. Miro todo el recorrido que hemos hecho e impresionantemente son más de cien millones de metros, algo abrumador si me pongo a pensar lo rápido que se ha pasado, y lo extraño que se ha vuelto el regresar a casa y no poder despedirme y saber que la mañana siguiente volveríamos a estar juntos sin que nada pueda estorbar a nuestro equipo. Me asusta la idea de que no pueda hablar con alguien como lo hice contigo, y me aterra que no logre aferrarme a alguien tanto como lo hice contigo, y me incomoda creer que habrá alguien que te reemplace, me agobia imaginarte con alguien más, pero de seguro lo único que me reconfortaría seria saber que eres igual o más feliz que conmigo y que ojala yo también lo logre, que en algún momento dado logre acomodarme a tu reemplazo y que deje de llevar ese nombre y tenga uno con mayúsculas, que se dé el momento en el que la música sea tan profunda como contigo, y que cada metro sea una aventura inolvidable, un recorrido lleno de ondas pronunciadas, y que me haga ser mucho mejor de lo que tú ya me hiciste.

                                      

No se… podría escribir miles de hojas, podría argumentar porque no hay otro equipo más genial que el nuestro, o porque la música y la luna se veían y se sentían mejor contigo pero una vez más siento que esto de escribir mata demasiadas sensaciones, pero al menos logra crear ese efecto tan mío, ese que no importa si alguien lo entiende, que simplemente se que lo voy a añorar que lo voy a pasar buscándolo y que cuando llegue a él solo podre gritar un “ens veurem en un viatge no tan proper Citro”.

Y si estoy seguro que nos veremos en un viaje no tan cercano. Odio decir adiós y por eso no lo uso, pero no sé como acomodar el final de una vida, en serio no lo sé y ojala nunca lo sepa, porque debe ser horrible anticipar una ida, o algo que se va a terminar.

Me paro y entro a la casa, siento que el garaje está ocupado y siento que nada malo puede pasar, pienso que mañana podre cantar una vez más a todo pulmón, y que podre reír aunque solo lo haga mentalmente.

 

Permalink 1 comentario

Todo tiene su causa

mayo 4, 2008 at 7:29 pm (infaltables, mi perspectiva traslucida) (, , , , , , , , , , )

Se ha terminado, después de arduos meses, semanas, días y horas se ha acabado, y podría agregar que por fin he vuelto a tomar sprite, exactamente el viernes dos de mayo, fueron precisamente setenta y seis días sin tomar ni un sorbo.  El motivo del fin de esta inesperada idea que tuve fue sencillamente porque no estaba dispuesto a que tiraran media botella de sprite a la basura, y de esta tan simple forma fue como se acabo esta prisión angustiosa y depresiva.

Fue un sentimiento tan único el de volver a tomar sorbo a sorbo hasta reencontrarme con ese sabor tan único, ese por el cual elegí la sprite como la bebida. Ese la que es demasiado superior al resto; y cuando por fin pude terminarme todo lo que sobraba, sentí eso que sientes cuando por fin llenaste ese vacío que llevaba durante tanto tiempo en espera. Observe todo a mi alrededor y parecía que nada hubiese cambiado en estos dos meses y poco mas, es como si fuera una forma de decirme que todo se mantiene de la forma que más nos atraiga, y no hay como ocultar que esta consumación de deseo se fortalece con cada movimiento que se hace.

Me detengo y observo las curvas todo parece estar tan bien mantenido y por momentos pareciera estar mejor que nunca.

                                               

Permalink 2 comentarios

Pequeño saltamontes

abril 1, 2008 at 10:48 pm (infaltables, mi perspectiva traslucida) (, , , , , , , )

                                                   ¿Te acuerdas de mi? 

Una fotografía y todo el mundo se viene abajo, miramos los contrastes y nos espantamos, no es algo de horror, ni siquiera sádico, es simplemente nuestra juventud, es decir imágenes creadas por terceros y la sonrisa de una vida llena de incertidumbres y privilegios desprivilegiados.  

Intentamos buscar arrugas entre las caras de hace tanto tiempo y la única que hayamos es esa arruga en ese pantalón tan gastado y ensuciado durante tan largo trayecto. Vemos las viejas costumbres de sacar la lengua en la foto y ponerle cachos a quien este a lado nuestro; siempre está el que no está atento a la foto y sale viendo el que se yo del mundo. Nos burlamos de lo que en algún momento fuimos y solo decidimos recordar pequeños fragmentos de esas épocas y tratamos de mostrar el lado más cómico y divertido de esas aventuras infinitas, llenas de castigos que al fin del día solo eran un modo de hacer más travesuras en el colegio. Recordamos como llega el momento de irnos a casa y lo único que queremos es veinte minutos más para terminar el partido que está empatado; y mientras estamos corriendo hacia nuestros buses, olvidamos que deberes tenemos para mañana, y lo único que se nos pasa por la cabeza es que excusa usaremos mañana para que no nos pongan cero y que al final de la clase nos deje salir un rato antes para seguir jugando ese partido que nunca termino y si lo hizo nadie supo su resultado, aunque si me lo tengo que inventar diría que ganamos demasiados partidos y amigos, demasiadas faltas, y que perdimos pues fácil demasiados balones, demasiados minutos yendo a tomar agua y tomando aire cuando en realidad no lo necesitamos solo queríamos ese sentimiento de seguir allí intentándolo.

Veo mi fotografía y siento que sigo en esas épocas, siento que las metas que me propuse en ese momento siguen inamovibles y que mi mundo sigue estando ahí, solo han aparecido ciertas arrugas y ciertas perdidas que sean merecidas o no, han logrado hacer que recuerde la tarea del siguiente día, buscare excusas para no presentarlas… a lo mejor, aunque tal vez ahora ni siquiera tenga que buscarlas, tal vez solo salga una hora antes para continuar ese partido eterno, ese en el que vas a tomar agua cada cierto tiempo y lo único que consigues es quedarte con mas sed de la que comenzaste.

Permalink Dejar un comentario

Buscando entre sombras y nombres

marzo 9, 2008 at 11:06 pm (infaltables, mi perspectiva traslucida) (, , , , , , , , , )

                                                      

En mi vida he oído miles de nombres, pero lamentablemente el único nombre que quisiera recordar y oír en este momento no se presenta, es como si nunca lo hubiera oído, como si no hubiera pasado por mí, pero aunque intento recordarlo, solo puedo recordar su sonrisa, esa sonrisa que en algún momento dije que fue esa sonrisa, pondría mayúsculas pero estaría desvariando. Todo el día me la pase pensando que tal vez todo esto de tener días grises y caras largas, serias, deprimidas, serian solamente pruebas donde no hay nada que perder, donde todo lo que podrías conseguir serian cosas buenas. Intento creer que solo es una casualidad, que por ningún momento he olvidado tu nombre, que aunque quisiera, te tendría al menos en uno de mis escondites mentales, solo espero en verdad, espero que sea una casualidad, una de esas que solo te pueden decir y ahora te enteras.

Es como cuando intentas querer borrar palabras o cosas que has dicho en tu vida, pero que cuando estás en ese sitio que es tan perfecto para ti, te das cuenta que siempre quisiste decir esas palabras, que nunca las malgastaste, que siempre fueron dichas exactamente como tu las quisiste decir, porque a la final, lo peor que puede pasar es que no te hagas entender, que a lo mejor todo lo infaltable que tengas haga relucir mejor esas palabras y que por tanto simplemente no llegan a ese tercero cómo quisieras, pero una vez mas solo sería una casualidad, aunque millón veces me olvido de cosas, creo que nunca me querré olvidar de lo dicho y más aun de lo actuado. En estos momentos pareciera que hubiera vivido tanto, cuando en realidad recién  empiezo, recién empiezo a guardar todo lo que puedo, recién empiezo a entender esa sonrisa, y trato, trato todo el tiempo de acordarme de tu nombre. Porque aun parezca incierto quiero esa sonrisa, y muy probablemente quiero ese nombre.

Permalink 1 comentario

El oasis coexistente III

enero 27, 2008 at 11:13 pm (infaltables)

                                                        

Increíblemente he llegado a esta tercera parte, aunque pensé que se iba a demorar años, pero al parecer esto de escribir lo más mínimo y descabellado que se pasa por mi mente resulto agradable y elocuente. Qué difícil es esto de haber escrito en tres partes porque pareciera ser por importancia, pero lo vuelvo a decir no tiene nada de eso y quien cree que tiene que llore.

La Sol, el agua nuestro fiel compañero en toda batalla desde esa dichosa mandada al diablo en playas, hasta el discurso de, tu nunca serás como yo aunque lo intentes. El Ernest, que decir desde la muerte en baños, hasta los gloriosos sonidos mudos del descabellado mundo por donde estuvimos y andamos pasando. La Anto, desde compararnos con la roca más aislada, hasta tomar posibles decisiones cuando cumplamos nuestra edad límite. El Migue, ese que lo conocí tal y como éramos indiferentes ante las situaciones, y que el tiempo lo llevo a contagiarse de un ambiente mucho mas diferencial, creo barreras, aunque sigue ahí, siendo lo poco común de la vida. El negro, momentos agrios desde un desayuno estrellado hasta la risa más burlona y el rato mas chistoso posible, autos, competencias, ironías. La Zuet, desde los gritos más ensordecedores, hasta la tranquilidad mas retorica, siempre hemos estado ahí, aunque los dos nos olvidemos de cómo somos en ciertas ocasiones. El Rebo, desde tardes en cualquier lugar, entiéndase en cualquier, y hasta momentos de negocios, sin duda comida y risas las más comentadas en nuestros días. La Fer, que sería yo un día soleado sin su clásico comentario, si fuéramos lampiños nos terminamos de hacer fantasmas, y como gasparin diría mejor ser fantasma a un vivo, muerto. El Moisés, aunque nuestra mente sea totalmente lo opuesto en todo, hay un segundo de cada día en que todo es demasiado divertido, y nos damos cuenta porque seguimos aquí. La Sala, que siempre dijo que mi única cualidad era tirar una pelota a la canasta, y que todo lo demás eran defectos, a paso seguido decide decir que soy un buen amigo, la cocina por algún motivo huele a comida.

Al parecer he concluido, aunque más bien dicho acabo de empezar. Muchas más palabras serian necesarias, pero estoy seguro que mucho mejor será usar acciones. Chaulin Chaulafan.

Permalink 2 comentarios

El oasis coexistente II

enero 24, 2008 at 11:10 pm (infaltables)

                                            

Los detalles sobre muchas cosas, los he olvidado, pero quedan muchísimos ratos para conseguir otros, aunque todavía mi memoria no sea tan confiable. Pero como ya se ha visto hay varias cosas que perduran en el tiempo, y que son infinitas.

La Vero, la única de todos, que se ha caído y se ha parado las mismas veces que yo, una realidad conjunta. La Cata, feliz como nadie y genial en contagiar esa alegría, la seriedad nula y retrograda. La Paz, que asombrosamente determina lo que es ser  ñaña, sin necesidad de ver mas allá de las cercanías, quedándonos en el linaje, una excentricidad sonriente. La Ana, las largas conversaciones en las gradas de la ciudad nos llevaron a ser más de lo que podríamos imaginar. La Andrea, que aunque no nos entendamos al instante, las pretensiones de ideales son extremadamente parecidas. La Tere, una igualdad de miedo, desde meteoritos hasta situaciones copiadas, desiguales en la viabilidad. La Isa, que aunque millón veces le dije que no diría nada, siempre logra hacerme hablar lo que nadie puede o intenta, tiene el mismo toque de sarcasmo. La Ale, desde los graciosos momentos colegiales, hasta los largos silencios en la ruta a casa, apareciendo siempre algo genial y lleno de fantasías. La Ire, sin lugar a duda la que trajo paz a una mente demasiado revoltosa, mismos valores, diferentes temáticas, sensaciones modestas y muchas tardes apartadas. La Fer, nunca pensé oír un si fueras más viejo entenderías, de alguien que me lleva solo doce días de diferencia, me aguanta como nadie, aunque ninguno realmente escucha lo del alrededor.

Acabando esta zona me doy cuenta que como era de esperarse esta segunda parte, lleva y atrapa más sensaciones, será por la belleza eterna y la grandeza que ellas inspiran. Aunque siempre los movimientos se ven tan lejanos, los pocos destellos iguales son incalculables y retoman una sonrisa tan juvenil, tan infantil.

Permalink 4 comentarios

El oasis coexistente I

enero 21, 2008 at 3:23 pm (infaltables)

                                                     

Como escribir sobre aquellos que son mis hermanos(as), pero que hay temporadas en las que ni los veo, sean estos días o meses. Como describir a cada uno sin que falten cosas o se agudicen defectos, como no olvidarme de cosas especificas y aun así no dejarles en una nube. Y mientras decido en que orden escribir, imagino que será mejor redactar esto en tres partes, sin que alguno tenga más importancia que otro y simplemente el orden sea según los que me vaya acordando y de seguro a los que he visto más recientemente; sin importar si de unos escribo una línea y de otros dos o tres, todos están aquí así que yo a lo mejor no me fijaría en las descripciones o tal vez ni siquiera en los nombres, a la final un hermano es un hermano sin importar nombre, cercanía o lo que sea, entonces esto es más bien el cómo y el porqué de mi identidad.

El Flaco, mientras busca espacio para toda su gente, increíblemente siempre lo halla para hacerse el importante con nosotros, y como dice siempre que tomo la vida como un chiste, el está incluido de forma trascendente dentro de este. El Ricard, aunque en la mayoría de casos busca quedar bien con todos las pocas ocasiones que no quiere quedar bien son justamente conmigo, aunque siempre el tiro le sale al revés y solo se ve un buen comentario. El Pablo es de los más recientes e inimaginablemente se ha tomado varios atajos para poder estar allí, y como lo dije antes como que está en una nube. El Edu, este sí que vive y muere para molestarme la vida, aunque en sintonía somos muy parecidos en el resto somos norte y sur. El Milo, que aunque ya no entrene nada, sigue haciendo todo a un buen nivel y el entendimiento único. El Home, quien tal vez podría ser el único de un material más duro que el mío (acero) y a la vez, es de los que mas hace reír y se ríe. El Argudo, aunque cada vez más el hablar con él se vuelve muy teórico. Sigue siendo el que logra entender y reordenar mi translucida realidad.

Y viendo cómo va todo hare esta primera parte de los hombres, la segunda de las mujeres, y la tercera combinada; y siendo aun mas especifico serán de quince a veinte y tantos hombres y de diez a quince mujeres, y si llegase a faltar alguien ni modo, me tendrán que hacer acuerdo, igual como dije no necesariamente hay que leer los nombres.

Bueno, el Ochoa, siempre perceptivo, aunque yo haga objeción a eso, me encuentra aunque yo realmente no sepa que no estaba allí. El Juanes, confundidos o no, nunca faltan risas y complementos. El Ramón, que se pierde tanto o más que yo, pero que siempre la primera frase es una que llega de por vida, siempre esta. El Juanma, entre tanto desentendimiento, los mejores coros los he pasado con él. El Chino, misma combinación, diferente estrategia, estamos en la misma búsqueda a diferentes tiempos. El Juancho, nunca hubiera boxeado a las cuatro de la mañana de no ser por él, el gusto por Rocky es exquisito, la hora solo un por menor. El Racho, la similitud con exactitud dar todo siempre, y lo descabellado los errores españoles, tiempo indudablemente amigo nuestro. El Gordo, el que está allí siempre, aunque sea solo con un deja de hablar tonteras, y que busca entenderme aunque no sé si siempre lo consigue.

Y ya estos son todos para esta primera parte, dejo todo en una perspectiva general, si entrara en detalles me demoraría años y más que eso el dolor de mano seria tenaz por tanto escribir. Todas las descripciones son cadenas de todos, de un modo singular y sin excentricidad.

Permalink 8 comentarios

Winning, pizza y sprite

enero 9, 2008 at 9:23 pm (infaltables, mi perspectiva traslucida)

                                                    colorfull_by_duk90.jpg

Como me hacían falta estos días, en los que recobramos esa juventud tan sincera, tan llena de felicidad, en la que no hay problemas, donde solo se oyen risas y distracciones infantiles, donde nuestra obsesión es el winning y tratar de ganar, y todos estamos en un punto en el que solo se puede pensar en ganar para quedarnos jugando y que sigan pasando los adversarios, se ve de todo, desde que alguien elija el típico equipo ósea Brasil, y que hayan otro que elijan el olympiacos en su época y ahora el AEK, pero bueno eso es  lo de menos, toda esa emoción genuina que desprendemos es lo que hace que estos días sean tan únicos, donde lo único que se nos viene en mente para comer es pizza y donde nadie quiere dar demasiado dinero porque o si no sale perdiendo, sabiendo como comemos, y donde la única bebida que se nos puede ocurrir, es coca cola para los que elijan Brasil y  sprite para los que elegimos el olympiacos o el AEK, porque la verdad el alcohol nunca ha pegado y peor en estas ocasiones. Estamos todos y pareciera que el tiempo no pasara, aunque muchos ya sean mandarinas (Migue), estudiosos compulsivos (chino), músicos frustrados o casa talentos (Ricard), empresarios maduros (rebo), y los farreros del año (flaco), por nombrar algunos de los que yo creo son los clásicos, pero obvio siempre ahí y habrán mas, sin importar las nuevas tecnologías, y sin importar que hayan traidores que elijan Microsoft sobre nuestro clásico play…

 Y mientras que unos ya estamos relajados comiendo y tomando sprite, podemos ver al señor farra y auto nuevo intentando descifrar la táctica que ha usado el viejo rebelde actual mandarina, para ver si por una vez y por todas consigue ganarle, y mientras se forman las clásicas broncas de cuarto curso, el músico esta usándolo a del Pi, y viendo si recupera ese nivel que alguna vez inspiro a grandes y chicos y el señor empresario ya no juega como lo hacía pero aun disfruta del momento, y los clásicos como yo, ya no tenemos mucho de donde elegir, pero por suerte aun nos sobra el mejor jugador de todos ósea Rivo, y con el de mi lado lamentablemente no muchos me pueden ganar jajaja súper egocéntrico. Pero bueno, realmente son en estos días en los que me doy cuenta que el tiempo entre mis hermanos y yo no ha pasado, aunque el chino decidiera justo irse a Brasil en esta temporada, todos seguimos exactos y lo único que cambia es la barba y la barriga.

Permalink 6 comentarios

Next page »

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.